Cinco consejos para mantener una buena relación con nuestros hijos

Por: Armando Chavarro  

…. El diálogo es la clave de toda buena comunicación, y la relación entre padres e hijos no es la excepción. Sin embargo, hay que reconocer que no es fácil dialogar con nuestros hijos, especialmente si son adolescentes. Con todo, la única  alternativa es intentarlo, comenzando por comprender los requerimientos que caracterizan este diálogo.

Primero. Debemos propiciar el ambiente y el momento oportuno.

Hay que tener en cuenta que estos responde a sus necesidades no a nuestro deseo, lo cual quiere decir que puede ser en cualquier ambiente y que debemos estar disponibles para atenderlos. Hay que aprovechar la oportunidad para que sepan que les consideramos nuestra prioridad y que cuentan con sus padres realmente.

Hay que propiciar la buena comunicación con los hijos

Segundo. La confianza es una condición indispensable.

Si tu hijo te abre su corazón para hacerte una confidencia, no es recomendable que le respondas escandalizándote o con un castigo sin darle la menor opción de réplica. Eso mataría simplemente la oportunidad de ganar su confianza. Tenemos que confiar en  nuestros hijos y hacer lo que esté a nuestro alcance para que ellos crean en nosotros de modo que podamos mantener el contacto comunicativo.

Tercero. Para que el diálogo con nuestros adolescentes sea efectivo debemos aceptar sus registros y formas de hablar.

Es posible que los chicos levante el tono o discutan en forma apasionada pero la cuota de aplomo y serenidad debe provenir de nosotros los padres que somos los adultos. Al entender que esta es su manera de comunicarse y darle prelación al éxito del diálogo, conseguimos nuestro objetivo que es mantener activa la comunicación.

Cuarto. El diálogo implica también razonar.

No para entrar en una batalla interminable de gritos y frases de reproche que nadie escucha sino para exponerle a nuestro hijo buenas razones, que lo convenzan. Si le decimos que debe estudiar para llegar a ser algo en la vida no tiene el mismo peso para un adolescente que decirle que le conviene estudiar porque así podrá trabajar luego en lo que más le gusta.

Quinto. Debemos procurar establecer pactos que incluyan compromiso.

Y el compromiso verdadero genera unidad. Esto puede implicar un poco de negociación o regateo. Lo importante es conseguir que padre e hijo logremos un acuerdo en que ambos salgamos ganando. Lo anterior significa que habrá que ceder en lo superficial, para ganar en lo fundamental. Es probable que valga nuestro chico o nuestra chica comprenda que bien vale la pena reemplazar una reunión frecuente con los amigos por un encuentro familiar, que pueda cambiar un corte de cabello para satisfacer a los padres durante un mes.

Armando Chavarro   –   Consultor Empresarial y Humano   –  consultor@armandochavarro.com

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