EL PAPEL DEL LIDERAZGO EN LOS DOCENTES, TRANSFORMACIONES POS PANDEMIA

Por: Yudy Lorena Cantor Camacho. – Licenciada en Educación con énfasis en Educación Especial. – Magister en Educación con énfasis en Psicología Educativa.

Durante el último año, hemos sido testigos de cómo el Covid 19 ha tenido un gran impacto en los diferentes ámbitos de desarrollo del ser humano y cómo nos ha obligado a hacer cambios drásticos en lo que para nosotros era “lo cotidiano”. Cada persona desde su particular, se ha visto inmersa en una metamorfosis inesperada que de una u otra manera ha hecho que nos pongamos bajo las exigencias de un virus microscópico que circula por el ambiente y que no nos dio la más mínima tregua de negociación.

Todos estos cambios han impactado significativamente el desenvolvimiento educativo, laboral, familiar, económico y emocional de los individuos. En realidad, los cambios han sido tan grandes, que se prevé que lo que conocíamos como “normalidad” ha desaparecido para siempre. No obstante, en nuestra característica manera de crear, innovar y de readaptarnos en las adversidades; ahora vivimos una “nueva normalidad” que ha despertado diferentes maneras de estudiar, trabajar, relacionarse con otros y establecer rutinas diarias.

Si analizamos por un momento las implicaciones que ha tenido el trabajo remoto para los hogares, podemos darnos cuenta tan solo en conversaciones cotidianas con los vecinos o conocidos, que los ritmos de productividad disminuyeron notoriamente y se generó una especie de choque de trenes en el interior de los hogares debido a que convergieron bastantes roles en un mismo espacio y tiempo.

Desde mi propia experiencia, puedo decir que las dinámicas laborales que llevo a cabo en el ámbito educativo, se vieron interrumpidas constantemente por las innumerables tareas emergentes que surgían como resultado de estar en casa, con mi esposo e hijo pequeño. Si lo analizamos más detenidamente, el impacto que ha tenido el papel de liderazgo de los docentes en cualquiera de las áreas de desempeño, ha sido pieza clave para mantener medianamente los procesos escolares de la población estudiantil; sin embargo, este liderazgo se ha visto claramente amenazado.

Si bien el campo de acción de un docente se enmarca dentro de una institución o aula escolar, esta pandemia nos ha revelado una verdad escondida: el maestro puede llegar a territorios remotos que antes solo pocos transitaban. Y es que sin ser secreto para nadie, enseñar desde la comodidad que genera el aula es lo más práctico y lógico. La pandemia representó para la educación un remesón que ha medida que ha pasado el tiempo, ha marcado grandes transformaciones en la escuela.

Todo docente es un líder innato, cada uno de nosotros está dotado de múltiples dones y talentos que nos permiten afrontar los retos educativos que nos plantea la realidad social en la que nos movemos; sin embargo, los docentes de colegios públicos del país, hemos visto como esos desafíos se han multiplicado y se han traducido en brechas de desempeño como no tener acceso a internet, o no contar con dispositivos electrónicos en sus casas, ya que según la Secretaria de Educación de Bogotá, Edna Bonilla Sebá, cuatro de cada diez estudiantes no contaban con dispositivos ni con conexión a internet.

Por otro lado, hemos lidiado con la deserción escolar debido al poco acompañamiento que pueden brindar los padres de familia, cuando su prioridad es proveer el sustento de sus familias; lo anterior lo confirma la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco), que afirma que dentro de los seis efectos que la pandemia afectó en la educación está el abandono escolar.

Con base en dichas realidades, he podido identificar cinco aspectos claves que nos han llevado como profesionales de la educación a transformar nuestras prácticas de liderazgo en aras de la nueva normalidad y con el propósito de responder a las necesidades primarias de nuestras comunidades:

  1. Multiplicar opciones: El uso de plataformas de comunicación virtual, ha sido sin duda, el camino más transitado para lograr llegar hasta los hogares de nuestros estudiantes; no obstante, como se expone anteriormente, el comprender que la realidad de las familias con las que trabajamos no permite una conectividad efectiva; nos ha llevado a explorar diferentes opciones digitales para hacer llegar nuestra imagen, nuestra voz y nuestra presencia a los estudiantes. Dentro de estas innovaciones sencillas está el uso de recursos como editores de video, aplicaciones para creación de presentaciones creativas, producción de podcast, creación de salas virtuales, búsqueda de recursos literarios desde la web entre otros.
  • Ser motivadores online: Una de las características en el liderazgo de un docente debe ser la capacidad para motivar a sus estudiantes a través de diversas estrategias, y en épocas de educación remota, se han abierto las puertas para usar dinámicas virtuales como juegos, pizarras, ruletas y otras actividades que mantengan a nuestros estudiantes conectados y sobre todo motivados para lograr cumplir los objetivos planteados.
  • Enseñar a enseñar: El gran desafío de enseñar a los padres a enseñarle a sus hijos, ha traído toda clase de sentimientos a las vidas de los maestros ¿Cómo lograr que un padre de familia tenga la disposición de explicarle a su hijo o hija? Los que trabajamos en los grados más pequeños, por ejemplo, no tenemos más opción que aportar todas las herramientas y explicaciones pertinentes y motivar a los padres de familia para que se comprometan dentro del proceso y generen espacios de refuerzo en casa. Sin embargo, no todos los padres o acudientes cuentan con la disposición, el tiempo, y la formación académica mínima para apoyar las actividades enviadas, lo que significa que mucho del esfuerzo no alcanza lo suficiente.
  • Establecer prioridades: La pandemia trajo consigo un gran caos al interior de nuestras casa, y nos vimos de repente expuestos públicamente ante los demás, tuvimos que armar un salón en un rincón y cambiar por completo los horarios de trabajo para poder equilibrar el resto de funciones y responsabilidades en nuestro hogar, ya sea como hijos, padres, hermanos, tíos o abuelos; no obstante, la cantidad de trabajo aumentó exponencialmente y así mismo, disminuyó nuestro tiempo  para compartir con nuestros seres queridos, trayendo como consecuencia una serie de efectos negativos para nuestra salud física, mental y emocional. Por lo anterior, como buenos líderes, tuvimos que aprender a establecer límites con nuestra labor y fijar horarios más estrictos de trabajo; algunos lo hemos logrado, otros de seguro continúan en el intento.
  • Ser honestos y leales: El hecho de tener un trabajo remoto, implica que puedes o no hacer bien tu trabajo. Es cuestión de honestidad el estar conectados y concentrados en las reuniones pedagógicas, el dedicarle tiempo a innovar en las explicaciones, el preocuparse por explicar de más a aquellos padres que lo requieren, el tener disposición real del tiempo para las actividades diarias, el dejar de lado el Netflix y asegurarte de entregar trabajo de calidad, eso, solo lo logran verdaderos líderes de la educación.

La escuela ya no es la misma, es ahora cuando debemos tener más determinación que antes, pues ahora, después de caídas y muchos golpes, aprendimos a ser resilientes y a ponernos al frente de las exigencias educativas de la nueva realidad. Ya no daremos pasos hacia atrás, sino que avanzaremos hacia un liderazgo efectivo que marque a las nuevas generaciones para el futuro.

Magister en Educación con énfasis en Psicología Educativa.

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