Jóvenes: Tendencia al ocio y la criminalidad; ¿Por qué? Cómo lograr un cambio.

Por: Armando Chavarro –  Escritor Humanista – Consultor  –  Conferencista Internacional

Definitivamente la sección de noticias de los medios de comunicación, televisivos especialmente, a diario transmiten noticias e incluso aberrantes actos criminales protagonizados por jóvenes menores de edad como victimarios, dejando un sabor amargo en el seno de la sociedad sobre lo que está pasando con la juventud.

Tengo como objetivo es este caso el hecho de que muchos de los jóvenes menores de edad criminales son estudiantes por una parte y por otra, que un alto porcentaje de estos actos delictivos se comenten dentro de las instituciones educativas. Venta y consumo de sustancias psicoactivas, alcohol y tabaquismo, además de las violaciones sexuales y embarazos prematuros.

El panorama es bastante preocupante y en esto tiene mucho que ver los sistemas y procesos en la enseñanza aprendizaje, la forma en que se ofrece la transferencia del conocimiento. Sucede que, para que un niño o joven pueda estar interesado en los temas que se tratan en las clases, deben hacerse de manera atractiva, debe ser cautivante para ellos, seductora; que por su estilo, el docente llegue a captar su atención y les contagie de su gran deseo de enseñar, de compartir, de experimentar ese conocimiento que será necesario para la participación en los procesos de desarrollo y crecimiento social.

Niño maltratado

Aun hay casos conocidos de educadores aplicando técnicas supresivas, coactivas y represivas. Aún en estos tiempos de la cibernética se ven maestros y/o profesores entrando el primer día de clase con actitudes arrogantes y lenguajes grotescos y desobligantes que bajo la represión y la amenaza quieren sacar adelante su clase.

Lo anterior no con el ánimo de culpar a los docentes por la descomposición social-juvenil que percibimos, es solo que, es necesaria la reflexión para que los paladines de la educación encuentren herramientas por medio de las cuales al interesar a los estudiantes, al contagiarlos del entusiasmo por el saber, al hacerles sentir el valor y la necesidad del aprendizaje comprensivo, ocupen sus mentes en actividades constructivas por su propio interés. Las mentes ocupadas en aprendizajes cognoscitivos, comprensivos y agradables, no tendrán espacio para el ocio o la mala utilización de sus tiempos libres.

 

Enseñar-Aprender va más allá de una transferencia esquemática de conocimientos… el docente deben tener un grande y profundo interés en la enseñanza comprensiva, con lo cual el estudiante se interesará en sus temas; querrá entonces saber y saber más y así, el día de mañana, cuando salga a enfrentarse con el mundo real en la búsqueda y consolidación de su período productivo, podrá aplicar esos conocimientos de manera eficiente porque sólo podrá aplicarse aquello que se haya comprendido. El joven pasará de ser un asistente presencial de clases a un verdadero estudiante, es decir, alguien que estudia, que quiere saber, que quiere lograr… eso es un estudiante y ese mismo estudiante podrá entonces aplicar fuera de las aulas aquello que aprendió y que aprendió bien. Será entonces una persona que podrá tomar decisiones morales y contribuir a la construcción de una plataforma social y humana por la vía del bienestar, la prosperidad y el éxito. Porque finalmente estudio con la intención de aprender y entender y por lo tanto, podrá aplicar eficiente y eficazmente sus conocimientos. Entonces podremos reducir las tendencias ociosas y criminales y, podremos tener una mejor sociedad.

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