¿Más o Mejor Educación?

Hace dos meses nos enteramos, con gran preocupación, que en las pruebas PISA realizadas por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico OCDE en 2013, Colombia ocupó el puesto 62 entre 65 países. Descendimos 10 puestos con respecto a la posición que habíamos conseguido en el 2006, que ya era suficientemente mala…

MAURICIO IBAÑEZ -Por: Mauricio Ibáñez, Consultor en Entorno y Sociedad

Todos, de inmediato, nos rasgamos las vea-estudiantes-universitarios1stiduras y emprendimos un ataque sistemático contra el ministerio de educación, los colegios y las escuelas. El tema, por supuesto, se volvió popular en las campañas por la presidencia y, obviamente, una razón de peso para atacar al actual gobierno – hay que tener en cuenta que los resultados ya eran malos en 2006, y han caído estrepitosamente (aún más) en los períodos del 2006 al 2010 y del 2010 al 2014.

Sin embargo, las pruebas PISA no miden los conocimientos transmitidos por las escuelas a muchachos que están entre 7° y 9°, sino sus competencias, es decir, la manera en que procesan y utilizan la información adquirida para realizar análisis crítico y resolver problemas. Los resultados de estas pruebas se usan para identificar oportunidades de mejoramiento en las políticas educativas de los países y es importante entender, sin que nos sirva de consuelo, que a América Latina no le va nada bien en el contexto mundial.

De manera que, para subir el nivel de nuestro país en estas pruebas globales, debemos trabajar en una serie de factores que, además de la educación formal que se dicta en las escuelas – cuyos programas deben ciertamente ser revisados y reformados – hacen parte esencial de la cadena de valor en la formación de nuestros muchachos.

Hay dos factores fundamentales en la educación de nuestros niños y jóvenes que no proviene de políticas de un ministerio, ni del mejoramiento del salario de los profesores, ni de la construcción o dotación de más escuelas. El primer factor somos usted y yo, los padres y las madres. Nosotros tenemos la responsabilidad fundamental, única e irrepetible de preparar a nuestros hijos en temas que no se pueden enseñar en una escuela. Los principios, los valores, la ética, la cortesía, el respeto, sólo pueden enseñarse en casa, y con el ejemplo. El segundo factor es una adecuada nutrición y una vida sana, que también se promueven al interior del seno familiar.

¿Puede una persona que comete infracciones de tránsito mientras conduce con sus hijos a bordo, enseñarles a cumplir las normas o exigirles que lo hagan? ¿Se les dice: “yo lo hago pero ustedes no lo pueden hacer”? – además de darles una información confusa, se les está diciendo que la ley es algo que puede ignorarse si nadie está viendo. Con algo tan simple podemos estar acabando con el país.

Si usted no quiere que su hijo sea corrupto en el futuro, muéstrele con su ejemplo cómo se hace eso: ese es su legado más valioso. Mírese al espejo y evalúe los cambios que usted debe hacer para ser el mejor ejemplo para sus hijos.

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