Y tú ¿Cómo lo estás haciendo?

Cómo afectan los conflictos intrafamiliares

A veces me siento a ver televisión, algunos programas originados desde Miami, y encuentro una cantidad de family shows en que muestran el modus vivendi de la comunidad latina, que si bien es cierto, recrean y ayudan a matar el tiempo, también es cierto que sólo muestran conflicto, violencia, intolerancia, engaño, fraude y demás tópicos que dejan un claro mensaje: “La comunidad latinoamericana va de mal en peor en cuanto a la convivencia en familia”.

Aunque los productores, presentadores y moderadores lo hacen ofreciendo al final de cada programa una ayuda, una solución o por lo menos una luz de esperanza para el mejoramiento de la convivencia, esa cruda realidad de desintegración familiar no puede ocultarse ni pasarse por alto.

Todos los problemas planteados muestran algo en concreto… hay una gran ausencia de comunicación, valores e integridad personal y familiar. Es necesario que como latinoamericanos, trabajemos profundamente en el mejoramiento y reconstrucción familiar y social. Es necesario que revisemos al interior de nuestros hogares y, en un ejercicio conjunto de Padre, Madre e hijos, busquemos y encontremos las cosas que están funcionando mal, que están siendo generadoras de problemas y conflictos intrafamiliares que en la mayoría de los casos conducen a las salidas, abandonos, separaciones y en todo caso a la desintegración de la familia, que luego desemboca en tropiezo tras tropiezo, experiencia tras experiencia, fracaso tras fracaso.

Las amenazas sociales atentan contra el bienestar de nuestros hijos

En ese orden de ideas es más sencillo buscar una ayuda eficaz que ayude a reparar la unidad familiar, desarmando el corazón y expandiendo el alma para procurar el entendimiento al interior del hogar que iniciar un nuevo proceso de construcción con la incertidumbre de no saber lo que va a suceder en adelante. Hay que elevar los niveles de tolerancia, comprensión y amor. Ver con ojos de bondad a nuestra pareja, a nuestros hijos, a nuestros padres, entendiendo que como humanos comenten o cometemos errores y no juzgarlos e increparlos para justificar nuestras inmoralidades y luego correr de manera aventurada e irresponsable hacia la destrucción. Algunas veces se tiene suerte y se logra alcanzar algún estado de tranquilidad e incluso de felicidad relativa, debemos entender que muchas veces lo hacemos sobre la infelicidad, dolor y sufrimiento de otros… y esos otros son nuestros seres queridos, aquellos por quienes hemos vivido, que nos han dado la vida o a quienes debemos en compensación a su entrega, toda protección, ayuda y amor.

Recuerden, la familia es la célula desde donde surge y se soporta la sociedad, ahora, ¿Qué clase de sociedad estamos construyendo? ¿Lo estás haciendo bien? ¿Crees que eso que estás construyendo dará a tus descendientes estabilidad emocional, cordura, tranquilidad y la fortaleza suficientes para sobrevivir adecuadamente en el contexto social por venir?

La respuesta está en ti, la solución está en tus manos.

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Por: Armando Chavarro

Escritor-Humanista – Conferencista y Coach Familiar, Social y Empresarial

e-mail: consultor@armandochavarro.com

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